miércoles, 19 de agosto de 2015

Día 5. Una temporada en el Abismo.



¿Cómo empezar de nuevo? Si todo lo que conoció ya está terminando de arder; la vida como la conocía termino y solo posee los últimos momentos o instantes para voltear y ver como todo se derrumba como una estructura podrida.
El tiempo, esa cosa que aun escapa a nuestro control, pasa demasiado lento para nuestro joven solitario. No hay razón para sonreír o celebrar pues la alegría parece haberse esfumado de su vida y al tiempo que piensa estas cosas, ya ni siquiera se siente humano; solo, sin un propósito, sin un norte; este chico camina hacia adelante y no piensa en nada más que el tiempo que sigue su lento e inexorable curso. Su cuerpo se mueve por inercia, su descanso se transformó en su más horrible momento y así sucesivamente pasa con el resto de todas las actividades que solía hacer, muchas de las cuales deja de hacer, preparando ese caldo de cultivo en el que se sumergirá por un largo, larguísimo tiempo. Comienza su autoimpuesto letargo, no quiere nada, solo enroscarse sobre sí mismo y volver a ser invisible; así como también solo quiere dormir y dejar el mundo andar por un largo tiempo…pero eso es solo una sombra que perseguirá vanamente por unos días, antes de que retome su larga caminata en soledad.
Abandono toda relación social con el mundo, nada de amigos, compañeros de tragos o familia, el único compañero de este solitario es un libro, el cual le enseñara que la vida es solo lo que nosotros decidamos que sea. Así nuestro joven empieza su confinamiento personal y apertura esa jaula mental y domestica a cada demonio y bestia que habita en su interior; logrando pequeños avances en su autocontrol al tiempo que suprime cada pensamiento de su pasado. En este tiempo hay poco que contar de nuestro joven ermitaño, su vida transcurre en periodos de 8 horas y bajo una inmensa depresión. Controla su furia imparable y forja un nuevo carácter que es más resistente a las embestidas a la que es sometido por parte de sus experiencias. Su círculo de amigos se reduce y se amplía a voluntad, trayendo cambios y ajustes en su personalidad así como también empieza a orquestar sus nuevos planes de vida.
Cambio de década en el nuevo milenio y Miguel tiene una nueva personalidad, una que no es tan derrotista pero que ya no fantasea con esas tonterías de años anteriores. Su círculo familiar convulsiona y para Miguel no significa nada más que un nuevo obstáculo que salvar. Su mente se afila aún más que antes; su carácter es como el acero templado y su percepción del mundo se ensancha; lo único en lo que aun trabaja es en su voluntad, pues aún le cuesta dominarla y está fuera de disciplina. Su forma física se ensancha y adquiere algo más de peso, lo que contribuye con su decepción de sí mismo. No hay algún otro cambio en Miguel por algún tiempo…sigue nutriendo su cerebro con más lectura y se mantiene apartado de todos.
A los 24 años de edad emerge de su letargo, rompe las cadenas mentales que se impuso y libera esa bestia enjaulada que él llama inteligencia. Permaneció en ese modo ermitaño durante casi 2 años, durante los cuales intento reparar su estado emocional sin éxito alguno; intento una relación pero solo le aporto más experiencia y enfriamiento sentimental, aunque también reforzó de manera imperceptible el deseo de no olvidar a su “chica del mar”. Se encuentra cara a cara con la vida y decide hacer que las cosas marchen de una manera muy distinta a la habitual. Ya no es el joven que se batía en retirada, que era valiente pero estúpido, no…ya ese incauto pereció en los infiernos anteriores…ahora es más cauto y más silencioso; prefiere el anonimato o ser el tonto que no sabe nada. Es aquí cuando fabrica su propio lema personal bajo el cual decide vivir de ahora en adelante; aun estando en el abismo opta por empezar a escalarlo, para el ya es hora de aplicar lo aprendido en esta larga “temporada en el abismo”. He aquí lo que Miguel Leonardo decide marcar en las paredes de su mente:
Para vivir en el silencio y hacer el mundo a tu manera, obtener la gloria y vivir con orgullo. Enfrentar la mentira y destrozar el “mundo perfecto”, no necesitas de un talento especial; solo es necesario transformar tu furia en fuerza y tu miedo en valentía, lo demás es trivial.
Para este muchacho que comienza a cambiar internamente su vida; su mente es como un arma y sus pensamientos son las balas que disparadas, acribillan cuanto papel tiene al frente. Ha comenzado el largo y lento avance hacia la madurez mental…para Miguel ya no hay tiempo que perder, ni existen prisas, todo se hará cuando él decida que sea hecho…no más bestias ni demonios, todos se han unido bajo una misma piel, bajo una misma voluntad. De aquí en adelante solo hay uno…El Hijo del Lobo.

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