jueves, 6 de agosto de 2015

Dia 4. El dia más brilante y la noche más oscura.



 Entre 2007-2010.

Comienza la etapa más brillante, aunque en un solo aspecto, para nuestro querido protagonista…Es una mañana soleada de octubre del 2006, cuando nuestro peón del caos la vio; allí estaba esa hija de la naturaleza en todo su esplendor, reía con esa facilidad producto del bienestar y el estar rodeada de amigos, jugaba al footbag (fuchi, como se le conoce en Venezuela) Ella, una belleza de piel blanca, cabellos rubios en rulos,  ojos verdes, delgada, de un belleza física digna de las hijas de Eva, Afrodita, Perséfone o cualquier deidad femenina de la antigüedad…Miguel la vio y se dijo a si mismo que era hermosa, pero este chico es parco con sus palabras, jamás deja salir lo que realmente siente y mucho menos lo que piensa, con su eterna desgracia haciéndole sombra, piensa que una chica así jamás le prestaría atención y continua su camino.  A menudo la veía, siempre sonriente y siempre hermosa, muy pocas veces se cruzó con ella y casi nada hablaron…en esta época nuestro colega andaba en el caos de una relación y nunca se le cruzo una idea que fuese en contra de su compañera actual…muchos arrugaran la frente y pensaran: “¿Cómo rayos ese desgraciado ser humano tiene pareja?”…pues con el pasar del tiempo y de tanto pelear con la vida nuestro joven Casanova se hizo notar…y ¡vaya que lo hizo! No de forma galante o atractiva; no, se hizo notar por ser un hostigador, un verdugo para los “débiles”, el juez cruel que emitía juicios sin detenerse por compasión, equiparable con un ermitaño, alguien que gustaba de la soledad pero que siempre estaba rodeado de gente, se hizo alguien a quien muchos preferían evitar y él era feliz en este breve lapso de poder y control y así conoció a la chica que fue su pareja por un tiempo muy corto pero que lo hizo maldecir el infierno…relación caótica por demás, lo dejo apaleado cual perro callejero, se arrincono en lo más profundo de su mente y se lamio las heridas por unos pocos días…así llegaron los días tristes de diciembre de ese año, fríos y patéticos como nunca nuestro pobre y mentiroso amigo los vio, vivir así no es vivir, es solo ver pasar la vida a tu lado y seguir acurrucado en tu mente mientras el mundo te apalea a su antojo…Con la llegada del nuevo año 2007, Miguel decidió no mostrar más compasión y desencadeno la brutalidad y la fiereza que solo acompaña a los valientes pero estúpidos jóvenes que quieren venganza de cualquiera que sea la deidad que nos gobierna, siempre fue inconsciente de ese lema que reza: “Una mente enojada se consume a sí misma, y a dónde va la mente, el cuerpo la sigue”,  así pues, este muchacho se consumió en esa ola de ira y justo antes de perderse en sí mismo y transformarse en una bestia, fue cuando Ella apareció en su vida…trabando una especie de amistad por cosas fortuitas, gustos en común y actividades “deportivas”.
Eran dos polos opuestos: Ella, una belleza sin parangón, popular por lo que hacía, una de las chicas que más admiradores tenia, llamada “manzana” por su característico rubor al jugar o al reírse, alegre, baterista, ¿Cómo pedirle algo más? El, una máquina de odio, que disparaba hacia todo y hacia todos, incluido el mismo, popular por su brutalidad y su lenguaje acido, siempre se reía más fuerte que los demás y por lo general se reía de los demás, mentiroso, ruin, un chico al que solo se le veía potencial si se le dejaba solo, pero no todo en él es tan negro, recordemos que este joven tiene un don que cultiva desde niño: leer.  Es tan fácil pensar que Él se enamoró de Ella, pero nuestro Miguel era tan inteligente como ciego; no sentía nada por esa chica, ni la más mínima atracción…hagamos una pausa y recapitulemos… ¿Qué habilidades tiene nuestro joven protagonista? Nuestro joven asocial tiene 18 años llegados a este punto de la historia, no es un hombre de mente y cuerpo pero tampoco es un niño sin cerebro, en su educación primaria y secundaria siempre fue un adicto a la lectura, no importa qué tipo de lectura cayera en sus manos, devoraba cualquier pedazo de papel impreso, solo para sentir en su fuero interno que era libre de esa prisión que llamaba vida. Con 18 años no se puede decir que es un hombre culto pero es alguien que te puede callar la boca con bastante rapidez si quieres discutir con él; es un devorador de libros, en especial de esos libros que hablan de cruzadas, castillos, espadas, dragones, caballeros, invasiones, entre otros…algo que siempre le gusto. Miguel Leonardo puede que sea frio, inconsciente, poco ortodoxo, entre otras cosas que la sociedad llama “aspectos negativos”  pero si hay algo que nuestro joven ha odiado, más que a sí mismo, es la infidelidad, el engaño y la traición hacia la mujer, es un feminista de corazón, sabe que pertenece al mundo masculino pero también sabe que viene de una mujer y por ende les debe respeto y admiración, ha sido así producto de una experiencia personal que lo marco de niño (su padre engaño a su madre con otra mujer) y a partir de ese día se juró a si mismo que prefería perder su nombre y su vida antes de ser infiel. Podríamos decir que nuestro joven protagonista es como un perro callejero, ladra, gruñe, tiene mal aspecto, a veces da miedo, pero si se toman la molestia de conocerlo sabrán que vale la pena tenerlo de su lado.
Teniendo eso en cuenta retomemos la historia; nuestro joven Miguel es bastante inconsciente de su amistad con Ella…bueno es mejor presentarla por su nombre…Adriana, así pues, este chico no sabe nada de lo que Adriana siente por él, y ni se imagina lo que el causa en ella, pero ¿Cómo podría saberlo, si él no sabe cómo es eso de gustarle a alguien? Es un chico inexperto y solo quiere arrasar medio país a sangre y fuego, ¿Cuándo Adriana empezó a sentir atracción por nuestro perro callejero? No lo sabemos a ciencia cierta, pero el romance comenzó mucho antes de que ellos fueran cercanos; en su momento, alguien muy cercano a Miguel lo quiso poner en alerta de dicha atracción pero el negó todo como era su costumbre, no estaba en el pensar o imaginar que podía gustarle a alguna chica y a Adriana, menos que menos. Con el pasar de los días, Miguel volvió con su novia anterior, pensando que quizás sería feliz, pero la relación duro a lo máximo un mes, mes en el cual se hizo más cercano a Adriana y compartía con ella, retazos de su vida y cosas personales, pero nuestro joven se hundía en el pozo negro de su alma pues mentía sin parangón, ya no por hacerse un escudo sino por el hecho de hundirse más en su propia miseria. Llegado el fin de mes, se terminó esa desdichada relación que mantenía a duras penas, pero no sufrió tanto pues el mismo busco su fin, se armó de valor y dejo todo en buena lid, sin buscar querellas ni armar revuelo…nunca le gusto eso de armar escenitas dramáticas ni lloriquear en público. Que giro le tenía preparado el desgraciado destino; cuando por esos mismos días Adriana también arrastraba las penas de su relación, y por si no faltara más, esas dos almas unidas en sus penas, una por el amor no correspondido y el otro por ser tan pesimista, se juntaron y decidieron darse ánimos como lo hacen solo aquellos que se entienden y han pasado por casi lo mismo. Un día, Adriana invito a Miguel a su casa, el joven sorprendido contesto que si no había ningún inconveniente el aceptaba, ser invitado era algo muy nuevo para él; llegados a la casa conversaron sobre esto y aquello, compartieron diferencias y gustos por la música y nuestro Miguel disparaba odio sin cesar, inconsciente de lo que sucedía en el interior de Adriana, pero algo capto la mente afilada de este chico y fue una sentencia lanzada al azar por Adriana al decirle que ella poseía unos ojos que eran como un libro, refiriéndose quizás a que decían mucho sobre ella o cualquier otra cosa, pero para Miguel hasta entonces no tenían más significado que el de ser verdes y muy bonitos…pero he aquí el primer pase de corriente, nuestro joven sin saber porque le respondió que al ser sus ojos como un libro, muy pocos podían leer en ellos, y se hundió en ese mar verde por primera vez y vaya que si le gusto…salir de ese trance fue casi imposible, pero por respeto y por su condición de ser pesimista lo logro casi de milagro, siguieron hablando de muchas cosas, pero ya no podía ver esos ojos verdes sin sentirse atraído. Decidió poner fin a la duda, y salir de allí antes de que su mente le hiciera pasar por algo no planeado; salieron de allí y regresaron a la universidad, por lo menos aquí Miguel se sentía en su territorio, pero el recuerdo de esos ojos lo perseguía a cada rato, y si observaba a Adriana y ella le sonreía, sentía cierta felicidad inexplicable pero agradable…con el correr de los días se planifico un viaje a la playa con unos amigos y Adriana invito a Miguel, como no tenía nada que perder el accedió y ya más calmado noto que la inquietud de ese día había pasado. Jamás fue a ese día de playa. Por alguna razón perdida en su rabiosa mente decidió quedarse en su casa y roer viejas heridas, así como ser infeliz como era algo habitual en el…digamos que el prefería un mal conocido que un bien por conocer…así al retornar a la vida universitaria se encontró con la rabia y la decepción en la cara de sus amigos, cosa que a él ni le molestaba ni le alegraba; Adriana le dijo de muchas formas que no había ido y la había dejado embarcada a lo que el simplemente se encogió de hombros a modo de respuesta y soltó cualquier mentira fácil de hacer creíble y lo dejo estar. Muchas chicas llegadas a este punto podrían haberse largado sin más, dejar a este joven insensible y buscar mejores partidos, pero Adriana no se dejó intimidar y sencillamente mantuvo su distancia y sus sentimientos.
Llega el día del cumpleaños de nuestro caótico Miguel, 16 de abril, 19 años en esa humanidad que desborda potencial y odio a partes iguales, la vida a él ni le va ni le viene, está por estar…radicaliza su vida de la forma que solo los jóvenes saben hacer, expresar corporalmente que no eres uno más del montón, hacerte notar como un rebelde sin causa…que mejor forma de hacerlo que con un piercing…pero la rebeldía solo le duro una semana, así que más frustración y más odio de Miguel hacia el mundo…este mes para Miguel siempre ha sido el más aburrido de todos los años, detesta su cumpleaños porque nota como su vida es miserable, nunca, nunca, hasta la fecha ha celebrado uno de sus cumpleaños, no es algo que nos reste importancia en la vida humana, de hecho ni los animales lo hacen, pero algo tan característico en la sociedad venezolana no es del agrado de nuestro desdichado protagonista, bueno no es que sea tan cerrado a eso, sino que sencillamente no sabe lo que es celebrar ese día, siempre ha tenido malos días de cumpleaños, desde discusiones hasta golpizas y sencillamente prefiere dejarlo pasar como un día más en el calendario, aun llega al extremo de no decir nada en ese día para no llamar la atención…pero en su yo interno grita que es el día en que el más grande de los Hombres nació…en ese día especial y no tan especial, Adriana muestra un cariño y una efusión más allá de toda amistad pero como siempre se encuentra el muro de la oscuridad interna de Miguel. Pero eso no la hace retroceder, más bien lo toma como un reto y sigue adelante, lo abraza y lo felicita con todo el entusiasmo que puede permitirse, haciendo que nuestro joven calamitoso, logre sonreír por más de 5 segundos. Miguel invita a todos los que le son cercanos a tomarse unas cervezas, ríe con fuerza, disfruta lo poco que puede permitirse y se va a su casa con una sonrisa producto más del alcohol que de felicidad, pero que lo manda a dormir de inmediato sin mediar palabra con su círculo familiar, cosa que a él no le produce ni malestar ni bienestar.
Los días pasan y su amistad con Adriana comienza a dar muestras de ser de esas amistades de las buenas, de las que dan de que hablar y que hacen que las penas personales se disuelvan en buenas conversaciones, ya no hay nada de esa sensación extraña que sintió en casa de su nueva amiga, ya no hay miedo de mirar ese mar verde que ella tiene por ojos, así pasaron los días y el creyó erróneamente que sería por largo tiempo pero la vida le enseño que puede ser muy chistosa y muy cruel al mismo tiempo. Martes, 8 de mayo del 2007, dos días antes del cumpleaños número 19 de Adriana; Miguel se siente algo distinto y decide jugarle una broma al día, decide saltarse unas clases y ser el chico malo de la película, localiza a Adriana en el sitio de costumbre, se acerca, la saluda e inicia su conversación habitual, se juntan los demás miembros del grupo y deciden ir a la UCV (Universidad Central de Venezuela) a jugar footbag y pasar el rato, pero algo hizo que todo se terminara rápido y Adriana y Miguel quedaron con ganas de más deporte y más charla y al irse todo el mundo quedaron ellos dos, así que Miguel toma esto como su forma de jugarle una broma al día e invita a Adriana a tomar algo, ella acepta y se dirigen al restaurante de comida china que todos en su círculo social conocen y piden las bebidas de costumbre: cervezas; después de brindar y reírse sin saber porque inician su habitual conversa sobre sus vidas y he aquí el momento mágico…¡JA!...a nuestro chico se le enciende el carbón mental y lanza una pregunta que cae como una bomba atómica…días antes en su mente se estaba formando una pregunta, algo incoherente con su forma de pensar habitual, pero pregunta al fin…he aquí la pregunta: “Adriana, he escuchado por ahí que tu gustas de mí, pero quisiera escuchar la respuesta de ti y no de los demás, ¿es cierto eso?” y aquí se lanza un discurso súper negativo de porque no puede ser eso cierto, expone ciertas cosas que para el son la verdad universal, pero luego de un rato se vuelve consciente de su compañera de tragos y nota un silencio que es bastante notable a pesar de que ella trata de no detener su eterno trago de cerveza hasta casi la mitad de la misma; el repite su pregunta y la respuesta de ella fue casi igual o más apocalíptica que la pregunta de él, he aquí su respuesta: “¡Miguel, tú me gustas desde principios de este semestre!”…¡!... ¿qué puedes responder?...eso hace que te preguntes donde rayos estas y cómo te llamas, no existen palabras para componer ese cuadro de ellos dos mirándose a los ojos mutuamente, uno incrédulo hasta el infinito y la otra apenada y aterrada de lo que pueda pasar a continuación, pero nuestro chico recupera el valor y se lanza a la carga y sin saber por qué ni como, la besa y… BUM!... todo se reinicia, todo gira rápido, todo se junta, nada es real, lo único palpable es ella con sus nervios y el con su miedo de haberse pasado de la raya, pero este muchachón es de que los que se ríen del miedo aun cuando están temblando, se apartan con cierta alegría injustificada pero de lo más placentera y el comienza su interrogatorio, ¿desde cuándo? ¿Por qué no le había dicho nada? Y lanza otro bombazo…le pregunta si quiere ser su novia…ella sacude su cabeza de forma afirmativa y así comienza este relato, con esos dos corazones latiendo más rápido de lo que es clínicamente permitido y aunque sea increíble, latiendo a la par. Nuestros dos tortolos llegan a la universidad, y tomados de la mano afrontan ese mundo que ahora les parece irreal, nuevo, pero que al estar juntos no parece tan intimidante.
Llegan los amigos y a pesar de que trataron de no mostrar nada, se dan cuenta del nuevo romance, muchos los ven con odio, envidia, rabia, ira e indiferencia; muy pocos realmente les dan sus parabienes y los ven como los que deberían estar juntos. Pero no todo es felicidad, aun cuando están juntos hay sombras que se perfilan en los días de estos dos chicos, Adriana experimenta felicidad pero ella aún está atada a una relación que no va a ningún sitio, así que decide terminar con ese asunto y darse una oportunidad con nuestro chico, Miguel por su parte aún se siente en un sueño y no termina de encajar esa sensación en su vida. Al día siguiente estalla el caos, a Miguel lo tildan de traidor, de robarle la novia a un amigo, le dan la espalda y el sencillamente lo manda todo al infierno, ¿De verdad creían que a él, habitante del rincón más profundo de ese infierno que él llama mente, eso le iba a afectar?...¡por favor!...está en su momento más feliz, se siente bien y no le importa nada ni nadie que no sea Adriana, de aquí en adelante su felicidad es palpable y el pretende que sea duradera. Pasan los días y Adriana y Miguel empiezan a hacerse notar, son la pareja perfecta, uno complementa al otro, inclusive los profesores le dan sus muestras de apoyo, ya no hay nada que los haga sentir mal, excepto las continuas mentiras de nuestro joven caótico…llega a un punto de desprecio a si mismo que explota y le cuenta a su novia todo lo que ella cree conocer de él, y el solo remata esa declaración con su firme pero irresoluble valentía y le dice que acepta cualquier decisión de ella, para mal o para bien, solo que está cansado de mentirse a sí mismo y a los demás. Pensando en su pronta soltería, se retira a su casa y espera la decisión de Adriana. Al día siguiente ella lo enfrenta y le dice que admira su valor para decirle la verdad y decide quedarse junto a él pero debe dejar de mentirse y mentirle a los demás, pensando en su desdicha nuestro perro callejero se siente alegre pero confundido, y experimenta esa sensación producto de haber dejado una carga mental atrás, emprendiendo de nuevo su relación con mejor ánimo y más ganas, aunque cabe destacar que este chico no estaba del todo enamorado de ella, había algo que no terminaba de encajar en sus sentimientos, pero que pasados estos acontecimientos abren la puerta de ese espacio en su mente que jamás había visto luz, y hacen que nuestro protagonista, sin saber cuándo ni cómo, pierda la voluntad de controlar sus emociones con Adriana. Todo deja de ser gris, aburrido, triste cuando Miguel esta con ella; su vida prácticamente da una rotación completa y le muestra lo que la vida ofrece, no importa bajo que aspecto se muestre, para él es nuevo y decide tomarlo como venga. Descubre, aprende, comenta, ríe, disfruta, es casi como si hubiese vuelto a nacer, no hay nada que no quiera compartir con la chica que para él es sinónimo de felicidad y eterno amor pero aunque siempre quiera reír y disfrutar, debe enfrentar la realidad que hay en su círculo familiar, ahí habitan los que para el son los responsables de sus pasadas tristezas pero aun a pesar de que exista esa herida abierta, el acepta el hecho de amar a esa gente aun cuando lo han diezmado emocional y psicológicamente. Adriana y Miguel pasan su primer año juntos y descubren que si hay algo más allá de lo que sienten, van a ir por eso, son felices el uno con el otro a pesar de las ocasionales discusiones, que terminan a los 5 minutos de haber comenzado; nuestro joven adquiere una paciencia infinita y le gusta escuchar a su compañera, siempre hablan de cualquier cosa y disfrutan el uno con el otro pero a veces no todo es tan perfecto y nuestro joven enamorado termina por encender las hogueras de los celos, la rabia y la autocompasión. Nuestro joven amigo se deja llevar por las mareas de su alegría y no se da cuenta de que aun siendo feliz debe permanecer alerta pues el amor es como una planta, si no se riega y se cuida, se termina marchitando y acaba por morir.
El momento grave para nuestro joven enamorado ocurre en medio de una serie de sucesos que fueron tanto una bendición como una maldición; dado que su amor personificado es seleccionada para ser la baterista de un grupo, cosa que ambos celebran pero que Miguel no siente como debería serlo…he aquí el primer día de muchos en los que se sentirá abandonado y más solo que de costumbre, tanto el como muchos felicitan a Adriana por su nuevo logro personal, ella es de esas personas que se dedican a las cosas con amor y esfuerzo al máximo, Miguel se siente desplazado y comienza una campaña de mendigar amor y atención haciendo que Adriana comience a replantearse la relación, aunado a eso; un intruso comienza a interesarse por Adriana y ella empieza a ceder a esa atención trayendo más desgracia a nuestro Miguel, pero siendo consciente y un hombre de mente afilada y penetrante como una lanza, se prepara para lo peor aun sabiendo que va a doler como nunca y que ardera como el infierno. Llega el día temido por este desgraciado muchacho y lleva todo con la calma digna de los hombres más firmes de este mundo; enfrenta su desolación como todo un guerrero, asume su derrota y solo entonces deja espacio en su mente para gritarle al planeta que así sufren los que llevan las penas en su interior y el miedo de manifestar su postura ante los demás…15 días de tristeza, soledad y abatimiento como nunca las sintió, el perro negro que habita en si interior aúlla y aun sus demonios internos guardan silencio ante tanta tristeza y tanta soledad…no tiene a quien acudir, solo debe caminar ese desierto y  esperar no perder la cordura.
Admirable este chico; a la hora de ver a las emociones más oscuras de su alma se ríe como un demente y salta al frente con la furia que solo él conoce; si alguien buscara en la historia una furia semejante solo la encontraría en los titanes. Si, sé que se lee algo imposible, pero este chico tiene la potencia emocional equiparable a la de una estrella en plena muerte…Admirable más aun, es su capacidad infinita de perdonar a los que quiere, no importa lo malo que sea el acto este chico sabe hacer que todo sea como si nada fuese ocurrido…pues sí, muchos lo tildaron de tonto, sometido, enamorado sin remedio, pero el perdono a Adriana y le dio una segunda oportunidad, dejando que todo lo que sentía por ella se llevara esos días de furia. He aquí cuando me quito el sombrero y aplaudo a este joven hombre de pie y con fuerza, se necesita fuerza mental para aplacar una furia incontrolable pero se necesita mucha más para perdonar a una persona, pero este muchacho esta hecho de una pasta distinta, algo más fuerte y más flexible de lo que uno cree capaz. Comenzaron de nuevo, llevando las cosas con calma…Adriana con miedo de que Miguel estallara en una crisis y le restregara todo en la cara aunque eso nunca llego a suceder pues Miguel jamás hizo mención a ese episodio y más bien la hizo olvidar todo eso en un tiempo breve; comenzó una nueva etapa en la vida de Miguel, he aquí que el chico comenzó a madurar mentalmente, es decir, comenzó esa transición de joven a hombre consciente de sus actos. También comenzó a sentir el amor como nunca lo sintió, esa sensación de que nuestra vida y voluntad ya no nos pertenecen, cuando plegamos nuestra vida a otra persona y no nos importa si morimos o vivimos bajo tortura eternamente, lo importante es que la otra persona sea feliz, respetarla es nuestro credo, amarla es nuestra religión.  Si nunca lo han sentido así, es posible que no hayan estado enamorados. Así fue como nuestro joven caballero entrego su vida a esta chica y no le importó si le creían o no, para él lo importante no era su suerte, o el ser aceptado por ella, lo que quería era entregar su vida y sus energías a algo más perfecto, sentirse superior a los demás representantes de su raza, no por contar con una genética superior, por tener posición social, sino por el hecho de haber caminado ese desierto que todo hombre en algún momento de su vida ve y debe afrontarlo. Pero a veces ese desierto te muestra espejismos, te muestra lo débil que eres y lo infantil de tus causas…he aquí que nuestro joven hombre empieza a flaquear, a perder el norte de su vida, los problemas lo asaltan, la desesperación llega bajo nuevas formas y sus temores vuelven a la carga…aún bajo este asedio de pensamientos negativos, Miguel ve a Adriana con mayor detenimiento y se da cuenta de que su vida sin ella no es lo que el llamaría vida. No hay pensamientos que hagan a este chico cambiar en su resolución de amarla aun cuando este bajo tierra, planifica su vida en torno a ella y para su sorpresa, la vida le parece más agradable con Adriana que estar solo por su cuenta. Siempre se nos ha inculcado que no debemos tener metas ligadas a las personas, pero ¿qué es una meta alcanzada sin tener a  nadie con quien festejarlo?
Durante los dos años siguientes Miguel experimento la cúspide de su felicidad, con sus altos y sus bajos, pero siempre con la alegría de ser bendecido con la compañía de Adriana. Ella era su inspiración, la compañía más grata, su brújula interna, esa luz en la oscuridad que nunca lo abandonaba; vivir así es como caminar en las nubes. Los recuerdos de esos días son los que siempre le harán sonreír aun en medio de su futura soledad. Miguel promete muchas cosas, quiere una vida a futuro con Adriana y hace castillos en las nubes, comenzando a enfriar de manera paulatina los sentimientos de Adriana, haciendo de eso el monstro verde de su relación. Miguel vuelve a fallarle de nuevo, pero en repetidas ocasiones, creando una amalgama de decepciones en Adriana difíciles de describir; he aquí otro momento de valentía estúpida por parte de nuestro joven desgraciado; sabe que el final está cerca y aun así se levanta y lo afronta como solo él sabe hacerlo. Llorar no es una opción, lamentarse tampoco, pero vivir sin ella es peor que perder uno de sus sentidos…llegando noviembre del año 2010 comienza el invierno en la vida de nuestro desgraciado Miguel…Adriana decide dejar las cosas hasta ese día, no más decepciones, no más promesas vanas, no más excusas de parte de Miguel; el por su parte, no se excusa de ninguna de esas acusaciones, simplemente le pide disculpas y le promete que ella será siempre la mujer perfecta en su vida…acepta su nuevo futuro, sonríe y emprende la retirada a su casa. Para el, la vida acaba de mostrarle el vacío negro del futuro y debe aprender a vivir allí. El recuerdo de Adriana siempre estará con él, no importa donde vaya o que haga, su vida ya no es de él, su voluntad no está con él, la furia que lo movía se extinguió hace tiempo, su alma ya no contiene demonios…este chico es camina como un cuerpo vacío, un autómata que solo respira por el solo hecho de que su cuerpo lo necesita.

Para Miguel, nunca existirá una mujer como ella; sus amigos más cercanos le dicen mil y un referencias de personas que encuentran la felicidad en otras relaciones, pero para el mantener en silencio sus sentimientos es su mejor habilidad. Recordará por siempre a esa chica de ojos verdes y sonrisa ancha como lo mejor de su vida. Jamás dejara de leer esa historia que el mismo ayudo a escribir junto a ella, sus idas y venidas, sus momentos mas geniales…para el no hay lugar al que regresar porque el único sitio que consideraba su hogar se aleja de él. No importa donde vaya, o que haga el jamás dejara de pensar en ella, jamás dejara de amarla y jamás dejara de buscarla mentalmente…confía en volverla a ver y decirle lo mucho que ella significa para el.
A nuestro joven Miguel solo le queda dos opciones…Confiar y esperar…

Para ti, mujer que vienes del mar...

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