viernes, 31 de julio de 2015

Dia 3. El camino hacia la redención.

Entre 1999-2007
 

Comienza la etapa más problemática para nuestro joven protagonista, la adolescencia; esa parte de la vida que nos muestra cuan errados estamos y cuan estúpidos podemos ser, no importa el camino que tomemos ni cuanto empeño le pongamos. Para nuestro protagonista simplemente es más de lo mismo: más problemas, mas rollos, mas rabia, mas odio, mas tristeza, y así hasta llegar al fondo del pozo negro que es su alma donde se enfrenta, cual gladiador, a sus demonios internos. Si mirásemos dentro de su alma y su mente solo encontraríamos una inmensa rabia, como todo adolescente la sufre, pero para nuestro joven amigo es más que una simple rabia de niño malcriado, aquí es cuando empieza a ver los verdaderos colores del mundo y solo puede verlos a través de la jaula en la que se ha transformado su vida. Muchos se preguntaran: ¿Qué justifica tanta rabia, ira, odio y tristeza? La respuesta es bastante simple, nada, sencillamente es producto de nuestra psicología, necesitamos buscar un chivo expiatorio para cualquiera de nuestras desgracias y este muchacho no es la excepción a la regla. En esos días aciagos, nuestro joven protagonista vive los días con la pasión de la emociones, días buenos con noches patéticas, amores con decepciones, ilusiones con fracasos y así vive en ese bucle de amor y odio hacia todo como a sí mismo, retornando siempre al punto de su mente donde la rabia gruñe como un perro callejero y volviendo a empezar. Estos días son los que mas detesta, puesto que se quitó el yugo de la sempiterna vigilancia de su madre y empieza a pugnar por su libertad, eliminando de su vida esos calificativos de niño bueno y buen estudiante. Aunque lamente no ser tan aplicado en sus asignaturas, decide ser el hombre invisible, socialmente hablando, para el no existe círculos de amigos, compañeros de juego, no, para el solo existe el mundo y bajo ese mundo bullicioso habita el, como las ratas habitan en los drenajes y alcantarillas de la ciudad.

A pesar de querer desaparecer del mundo intenta, sin fruto alguno, llamar la atención de la sociedad, producto de su misma desesperación que a fin de cuentas no hace sino sumirlo en más en su propio infierno. Con el correr de los años toma nota de toda esta etapa para cerrarla y no volver a vivir en esa desolación, pero como todo ser humano se da cuenta de que no todo es tan malo y aprende con los errores que puede utilizar eso como una armadura, como una defensa contra todo y todos, es decir, si la vida te da limones, exprímeselos en los ojos…en su alma decide no luchar más con esos demonios, decide abrirles la puerta y aprender de ellos tanto como pueda. Es aquí cuando adquiere esas habilidades y ventajas dignas de los personajes malos de los cuentos: la capacidad para mentir, para difamar, para criticar, pero que a este joven prospecto del caos no le interesa ni le causa remordimientos de conciencia; es más, para el es su forma de pagarle a la vida, moneda a moneda, las penurias de su niñez. Todo esto transcurre en un sitio llamado liceo, ese sitio que los venezolanos disfrutan hasta mas no poder, pero que para Miguel Leonardo solo es uno de los muchos refugios, que encuentra fuera de su casa…aunque refugio no es la palabra que el elegiría, pues no tiene lugar en el mundo, su lugar está en su mente. En ese sitio convive con lo menos corrupto de la sociedad, pero para él es como una caminata por el parque, vivir con cierta libertad es mejor que estar en su casa, aunque la compañía sea, a veces, desagradable. Aquí descubre la parte más sensible de su mente y la más fuerte, ambas siempre en guerra por el control de su mente, como lo son el odio, que siente por todo lo que le ha pasado, y el amor, que siente por una chica en particular pero que jamás le será correspondido trayendo como consecuencia la auto imposición de convertirse en una persona cauta a la hora de expresar cualquier sentimiento o emoción. Con el pasar de los años llega su último día en esa institución educativa, liberando a nuestro genio del engaño y la mentira de esa carga que es la adolescencia en la escuela. Algún tiempo después comienza con su etapa de universitario, aquí tiene más libertad y muy poca experiencia, pero al ser cauto tiene la ventaja de ser un maestro para encajar en cualquier sitio y ser, sino bien recibido, por lo menos no causar una mala impresión. Descubre muchas cosas, las más destacables, los vicios que corrompen el cuerpo de muchos en este mundo, alcohol y cigarrillos, de los dos tenía conocimiento, más del segundo que del primero, pero es un ser adaptable, no se queja sino escucha una queja primero y ríe cuando la gente lo hace, aun es temeroso pero se sabe mantener firme…he aquí el punto de su vida cuando se hace consciente de la otra cara de su mente que le dicta algo de sentido común, esa parte de su cerebro que le susurra palabras de aliento en medio de su ya caótico mundo interno; es cuando descubre que tiene más valentía que estupidez y que no importa que tan fuerte sea el reto o el ridículo al que sea sometido, igual se parara firme y aguantara lo que le toque.

Nuestro joven protagonista adquiere algo de cerebro y cordura después de unos años en la jungla de cemento por su cuenta; sabe moverse entre la sociedad y sabe mantener sus cosas para sí mismo, pero pronto conocería algo que no esperaba conocer jamás…algo por lo que todo hombre hace las cosas más estúpidas de su vida pero también las más valiosas...por amor…¡oh sí! Ese sentimiento que nos hace especiales, estúpidos, rebeldes, esquizofrénicos, y pare usted de contar; pero claro muchos lo experimentan a temprana edad, llegados a la etapa de nuestro joven Miguel, digamos que el lleva las de perder…experiencia inexistente en el área, miedo y por sobre todo eso un inmenso desprecio hacia sí mismo, llevándolo a la depresión…pero ¿quien dijo que este chico iba a dejarse amilanar por semejantes cosas? Al contrario se lanza de cabeza a la boca del lobo y pregúntenle si era lo que esperaba…de nuevo nuestro querido y poco afortunado protagonista se ve lanzado a las mareas del odio y la desolación…sabe que está tocando fondo en su depresión pero nadie lo puede ayudar salvo el mismo. Pero no todo es tan negro en esta historia, llegados a este punto permítanme detener la narración de esta triste pero entretenida historia… ¿por qué? Se preguntaran…simple, se necesita de un capítulo entero para introducir a la dama a la que este chico conoció y sencillamente se enamoró de tal forma que aun hoy día es algo para lo cual no tiene palabras…    

domingo, 12 de julio de 2015

Dia 2. La infancia más violenta.

Entre 1989-1999.


Han pasado ciertos años desde que el mocoso llego a este mundo desde esa frontera llamada vientre materno, ya no es una masa de llanto, grasa y hambre insaciables…llora menos, tiene mas grasa y come el doble pero obtiene una habilidad a la cual los humanos le hemos restado importancia: aprendió a caminar. Llámese caminar al arte que tienen los niños a arrastrarse por el piso, ingiriendo cuanto ser vivo (u objeto) se le cruza por el camino, pero a fin de cuentas despegamos el trasero del piso y eso es un avance tecnológico. El infante es, por momentos, el rey de la casa; al que se le mima y se le consiente cuanta payasada hace y sonríe al mundo inocente de la tormenta que se perfila en su horizonte…una que forjara su carácter y terminara por hundirlo en un pozo de remordimientos y autocompasión sin par. Conforme su infancia transcurre; su joven madre le enseña los rudimentos básicos de la sociedad venezolana: Tocar con los ojos, mirar con las manos; si llora sin causa aparente, pronto descubrirá que más vale tener una causa para llorar, jamás deberá cruzar por el medio de una reunión sin pedir permiso, entre otras cosas. Es decir, se le forjara para que se comporte como un esclavo, perdón, como un ser civilizado y no como un bicho raro. Para lo único que el ser humano jamás prepara a sus descendencia es para la violencia, somos los reyes de la cadena alimenticia de nuestro planeta, el supremo depredador, pero la violencia hacia nuestros congéneres nos asquea, y en esta ocasión no es una excepción a la regla, el pequeño comienza a notar y a aprender que la violencia es mala cuando no es en tu círculo familiar, pero puertas adentro es el método de educación favorito de su madre, no hay mala acción que pase sin llevar su “justa” corrección tanto física como verbal. Desde malcriadeces hasta discusiones de hermanos, todas llevan a la violencia, todas y cada una de ellas hacen que la correa y el objeto más cercano a su madre sea el instrumento de castigo, y pobre de él si sus marcas son vistas, pues harían del infierno un destino turístico. Aquellos días se convierten en años de educación y reeducación constantes, pues el pequeño comienza sus días de escuela y ahora es que la tormenta empieza a rugir.

Muchos años de castigo y enclaustramiento, convierten a nuestro pequeño protagonista en un ser bastante miedoso y tímido, un ser introvertido pero con una capacidad analítica bastante sorprendente para su edad; alguien que encuentra refugio en lo único que le permiten hacer y con bastante libertad: leer. A su corta edad sueña con esos mundos que contienen los libros y deja que su mente se libere de las cadenas físicas de este mundo, para ser un rey poderoso o un valiente guerrero, esa libertad mental le da cierto descanso ante tanta violencia que para él no tiene lógica ni sentido. Se compara a los demás niños y se da cuenta de que es el único al que se le prohíbe casi todo y solo tiene un amigo; uno que es diametralmente opuesto a él. Pero ni las visitas de su nuevo amigo le dan libertad más bien le brindan nuevas razones a su madre para que lo discipline mejor y más severamente. Una simple caída se transforma en algo que ocultar, una mancha es algo inconcebible, una raspadura de rodilla debe ser sanada casi con magia si quiere evitar represalias, pero aun a pesar de tanta violencia, no le guarda rencor a nadie; simplemente se pregunta ¿Por qué se le castiga? Una pregunta para la cual no obtendrá respuesta sino hasta después de muchos años.

El único resultado favorable para nuestro joven desgraciado es que es un estudiante notable, obtiene las mejores calificaciones de su clase, es aplicado no por voluntad sino por costumbre, alguien muy silencioso, que más bien parece un pequeño ratón de biblioteca que un niño normal. Nuestro protagonista sueña con una juventud más libre pero pronto sabrá que estaba muy equivocado si creía que sería libre de la violencia, su error le abriría las puertas del Edén así como también lo condicionarían el resto de su juventud…